Manual de Montaña “LOS PELIGROS DE LA MONTAÑA”
8. – LOS PELIGROS DE LA MONTAÑA
8.1.- Introducción
8.2.- Peligros objetivos
– La Roca
– La Nieve
– Los Aludes
– Escala Europea de Riesgo de Avalanchas
– El mal tiempo
8.3.- Peligros subjetivos
8.1.- Introducción
Los peligros de la montaña pueden ser de dos tipos: Objetivos y Subjetivos
Los peligros objetivos son los que derivan de fenómenos de origen natural, (geofísicos, ambientales y meteorológicos), independientemente de la acción del hombre. Se consideran peligros objetivos, la caída de piedras, el derrumbamiento de cornisas de nieve o hielo, aludes, el desprendimiento de tierra, el mal tiempo, etc.
Los peligros subjetivos dependen exclusivamente del hombre y se producen como consecuencia de la mala preparación física o psíquica, por una errónea valoración de las dificultades, escaso conocimiento del terreno, equipo inadecuado, etc.
A los dos tipos citados se deben añadir los peligros subjetivos de origen objetivo, o sea, aquellos que, incluso teniendo como causa principal al sujeto, se han de atribuir a un origen objetivo. Son los peligros más comunes, como por ejemplo, los que se derivan de la inseguridad de un recorrido cuando el alpinista escala sin precaución, o bien cuando las consecuencias del mal tiempo pueden ser trágicas si el escalador no se retira a tiempo.
8.2.- Peligros objetivos
LA ROCA
DESPRENDIMIENTOS – Cuando la roca se desprende bajo el peso del escalador. Antes que se produzca “auscultar” bien las presas, no hacer esfuerzos bruscos, a ser posible, repartir el peso del cuerpo sobre varias presas.
CAIDAS DE PIEDRAS – Los propios alpinistas, el hielo, el deshielo, el viento o la lluvia pueden provocar caídas de piedras, generalmente la peor hora es aquella en la que el Sol recalienta las paredes, y éstas caídas son canalizadas por los corredores o canales. En consecuencia, es conveniente partir muy temprano y elegir bien el itinerario. En caso de caídas de piedras es preciso buscar enseguida cobijo, apoyándose en la pared o acurrucándose dentro de una fisura, protegiéndonos la cabeza con la mochila y teniendo los miembros recogidos. Una vez pasado el peligro, se debe verificar la integridad de la cuerda antes de continuar la escalada.
El uso del casco disminuye bastante las consecuencias fatales debidas a las caídas de piedras, por lo que se hace imprescindible siempre en la escalada, sea ésta en escuela o en grandes paredes.
LA NIEVE
LOS SÉRACS – Son bloques de hielo de grandes dimensiones que ocupan a veces zonas muy extensas del glaciar. Los séracs son el elemento más espectacular, pero también el más peligroso, debido a su inestabilidad. Si la vía pasa necesariamente entre séracs, la marcha debe efectuarse en cordada, con la máxima atención y evitando pasar entre bloques o pináculos muy amenazadores.

LOS CORREDORES o CANALES DE HIELO Y NIEVE – Son los medios naturales de transporte de material móvil que baja de las paredes que los flanquean y de la cima, en donde a menudo sobresale una cornisa. Ascendiendo por un corredor de nieve, es preciso alejarse de los surcos producidos por las piedras o las descargas de hielo. Si en la cima del corredor sobresale una cornisa, el recorrido es muy peligroso y conviene evitarlo, aunque sea preciso subir a lo largo de las rocas que delimitan el mismo.
LAS CORNISAS DE NIEVE o HIELO – El mayor peligro es el desprendimiento repentino de la cornisa que sobresale en el vacío. Tal suceso ocurre tanto a causa de la variación de la temperatura como por razones mecánicas.
El desprendimiento de una cornisa, es pues, difícil de preveer. En una arista de nieve es aconsejable avanzar siempre en la vertiente opuesta de aquella donde sobresale la cornisa, manteniendo una distancia de seguridad, que se encuentre por debajo del punto ideal de unión de las dos vertientes.

GRIETAS Y PUENTES DE NIEVE –
Las grietas pueden constituir, además de un peligro, un problema de superación que se debe resolver con la búsqueda del paso, con o sin puente de nieve. Las grietas más peligrosas son aquellas ocultas por una delgada capa de nieve o hielo. La mejor manera de proceder sobre hielo agrietado es con cuerda tensa, y aseguramiento del primero de cordada mientras explora el hielo con el piolet. Con frecuencia, la grieta escondida se distingue por una coloración más clara que la nieve.
LOS ALUDES
Un alud es una masa de nieve que se pone en movimiento bajo la acción de la gravedad y de una ruptura del equilibrio. Los hay de dos clases: aludes de superficie y aludes de fondo. Los primeros son los que deslizan sobre otra capa de nieve y los segundos sobre el lecho del manto (hierba, rocas, etc.). La formación de los aludes depende principalmente de la naturaleza del terreno (superficies lisas o terreno accidentado), el perfil del terreno, la naturaleza de la nieve y la temperatura
Principales tipos de aludes o avalanchas:
-Alud de nieve polvo – Es nieve seca, ligera y sin cohesión, se produce inmediatamente después de grandes nevadas o en los días sucesivos si el tiempo se mantiene frío y la nieve no se transforma. El peligro se mantiene más tiempo en las caras norte. Cuando cae tiene aspecto de aerosol, avanza a gran velocidad y forma frentes bastante amplios precedidos por una onda de choque por la compresión que genera la nube de polvo en el aire. Su principal peligro viene porque puede provocar asfixia, por penetración de la nieve en los bronquios y el impacto de la onda expansiva. Si no hay huída posible, la mejor solución consiste en volverse de espaldas y protegerse la nariz y boca.
-Alud de nieve fresca o húmeda – Es nieve pesada y húmeda debido al aumento de la temperatura que genera agua líquida y aumenta la lubricación y por tanto el deslizamiento sobre las capas inferiores. Son aludes lentos y muy pesados que no son muy peligrosos si se ven venir. Típicos de primavera, cuando las horas de insolación aumentan. Dejan un surco sobre la nieve y una acumulación amorfa cuando se paran. Su mayor peligro es el peso y si nos coge, se debe intentar permanecer en la superficie, nadando en la nieve y tratar de liberarse de ésta, antes de que se solidifique. Hay que evitar las canales o corredores pues es la ruta que suele elegir.
-Alud de placa – Están formados por placas de nieve que no transformó lo suficiente para cohesionarse con las capas inferiores. Estas placas son sonoras y suenan a hueco si se golpean, tienen una coloración mate, blanca o amarillenta y una consistencia apretada. Se provoca el alud por rotura de la placa no cohesionada debido a una sobrecarga (generalmente la suele provocar el escalador ó esquiador, al romper con su peso el equilibrio mecánico, ó por rotura de cornisas ó incluso golpes de viento). Dejan una cicatriz de salida muy marcada y acumulaciones de nieve en forma de bloques, señales que indican con claridad las condiciones de riesgo. Son bastante rápidos y los que causan más accidentes al provocarlos el propio alpinista. En caso de tener que cruzar por una de estas placas es conveniente pasar de uno en uno, mientras se asegura al que pasa. Se debe progresar por estos lugares siempre verticalmente, sin desplazamientos transversales u horizontales.
– Alud de placa de viento – Como en el caso anterior son capas de nieve no unidas a las capas inferiores, se forman en las zonas a sotavento, generalmente debajo de cornisas, por arrastre y compresión de nieve (cuando veamos cornisas debemos suponer siempre la existencia de placas de viento). Son placas rígidas y quebradizas sin cohesión real y que suenan como huecas al pisarlas. Especialmente peligrosas cuando ascendemos por palas con salidas a aristas con cornisa.
Comportamiento en terrenos de avalanchas
En primer lugar evaluaremos el riesgo de alud, en base a los siguientes criterios:
– Información del estado de la nieve por los partes de riesgo de aludes con atención especial al nivel de riesgo (escala del nivel 1 al 5)
– Análisis de la morfología del terreno para localizar las zonas de mayor peligro (laderas de entre 30º y 45º de pendiente, pendientes convexas, grandes canales y valles estrechos entre grandes laderas, orientación de la ladera, tipo de base del manto nivoso –hierba, rocas, etc.-)
– Atención al viento dominante en los últimos días, localización de cornisas y posibles placas de viento
– Evolución de las temperaturas en los últimos días.
Y la conducta general a seguir en las zonas propicias a los aludes debe ser la siguiente:
– Avanzar por las crestas antes que por las laderas
– Pasar por la parte superior de las placas y no por debajo de ellas
– Seguir las orillas y no el fondo ó centro de los corredores o canales
– Ascender las vertientes en vertical y no en travesía
– Pasar de uno en uno si el tramo es pequeño, y muy separados si la distancia es grande, manteniendo la vigilancia sobre los compañeros por si se produce una avalancha
– Reunirse en lugares seguros, espolones rocosos, grandes bloques de roca, aristas…
– Ir abrigados con las vías respiratorias tapadas
– Todo el material que nos pueda impedir movimientos o aprisionar lo llevaremos lo más suelto posible.
– Saber o pensar lo que se va hacer en caso de que nos atrape alguno
Cómo reaccionar ante una avalancha
En caso de ser alcanzados por una avalancha y arrastrados por ella deberemos seguir unas pautas siempre que podamos:
– Intentar escapar en diagonal y si no es posible buscar refugio en piedras, árboles, etc.
– Tratar de ganar la orilla del alud, con movimientos natatorios e intentando emerger, sin perder el sentido de arriba y abajo
– Mantener las vías respiratorias cerradas, manteniendo la respiración todo lo que se pueda a fin de que el polvo de nieve no llegue a los pulmones
– Cuando notemos que el alud se empieza a detener intentaremos crear una cámara de aire delante de la boca y nos encogeremos para perder el menor calor posible
– Una vez parados intentaremos localizar la superficie y salir antes de la compactación de la nieve
– De vez en cuando gritaremos, por si nos oyen desde la superficie y sobre todo mantener la calma en todo momento
ESCALA EUROPEA DE RIESGO DE AVALANCHAS
1. RIESGO DÉBIL – El manto nivoso está estabilizado en la mayoría de las pendientes. La posibilidad de avalanchas se considerará tan sólo en caso de fuerte sobrecarga (por ejemplo: grupo de esquiadores), sobre alguna pendiente empinada. Únicamente pequeñas coladas podrían producirse de forma espontánea.
2. RIESGO LIMITADO – En algunas pendientes suficientemente empinadas, el manto nivoso sólo está moderadamente estabilizado. En el resto esta bien estabilizado. Las avalanchas son posibles en caso de fuerte sobrecarga (por ejemplo: grupo de esquiadores). No se esperan avalanchas espontáneas de gran tamaño.
3. RIESGO NOTABLE – En numerosas pendientes lo suficientemente empinadas, el manto nivoso está débil o moderadamente estabilizado. Las avalanchas pueden producirse incluso por sobrecarga débil (por ejemplo: alpinista o esquiador aislado), en numerosas pendientes. Son posibles algunos desencadenamientos espontáneos de tamaño mediano que en algún caso, pueden ser mayores.
4. RIESGO FUERTE – El manto nivoso está débilmente estabilizado en la mayoría de las pendientes empinadas. Las avalanchas pueden producirse incluso por sobrecarga débil (por ejemplo: alpinista o esquiador aislado), en numerosas pendientes. Cabe esperar desencadenamientos espontáneos de tamaño mediano que, en algún caso, pueden ser grandes.
5. RIESGO MUY FUERTE – Inestabilidad del manto nivoso generalizada. Se esperan numerosas y grandes avalanchas espontáneas, incluso en terreno poco inclinado.
EL MAL TIEMPO
LA TORMENTA – Es la acción combinada del viento, el frío, la lluvia, la niebla, la nieve y a veces, la borrasca y el rayo. Las huellas se cubren y es fácil desorientarse. Se debe reflexionar sin perder la calma, sin excitarse y con rapidez a fin de adoptar la decisión más conveniente en función de las circunstancias que nos rodean.
LA NIEBLA – Puede producirse incluso con buen tiempo, es más peligrosa en un glaciar que en la roca. A ser posible, conviene preverla y tomar las medidas oportunas (coger un rumbo con la brújula, localizar el camino adecuado, etc.). Siempre que se pueda, evitar desplazamientos por lugares poco conocidos o que no estén perfectamente señalados.
EL VIENTO CÁLIDO (EL FOEHN) – Ablanda la nieve, lo cuál, puede desencadenar aludes y volver frágiles los puentes de nieve. Hace la marcha muy fatigosa
EL VIENTO – Hace que le frío se vea aumentado en nuestra piel, en proporciones muy importantes, llegando a la congelación.

LA LLUVIA – Convierte la roca y el hielo en muy deslizantes. Es muy peligrosa en las escaladas de gran recorrido por aumentar considerablemente la dificultad de la misma.
LA NOCHE – No constituye verdaderamente un peligro, pero según las condiciones de frío, situación y fatiga, puede ocasionar accidentes. Es conveniente antes de que sea de noche, localizar el lugar donde se va a pernoctar, preparando un vivac o montando la tienda.
EL SOL – Provoca quemaduras en la piel y ojos, pudiendo ejercer también un efecto sobre el estado general: debilidad, laxitud, mareos, etc. Es conveniente protegerse con cremas, gorros, pañuelos, etc.
EL RAYO – Deben evitarse las cumbres, crestas, puntos elevados del terreno, chimeneas y regueros, árboles, rocas aisladas y paredes verticales. Si se tiene un poco de tiempo antes de que se desencadene la tempestad, se deberá descender lo más aprisa posible de la montaña y establecer la máxima distancia entre nosotros y las aristas expuestas, crestas o prominencias.
El lugar, a ser posible seco, en el que nos colocaremos en cunclillas, con las rodillas levantadas y los pies juntos, ha de tener como mínimo una distancia de 1 m. a la pared vertical. Se recomienda aislarse de la roca o el suelo por medio de cualquier material aislante disponible (cuerdas, ropa, mochila, etc.). También es más seguro encontrarse entre la nieve o el hielo que entre rocas. Una tartera de piedra que nos permita colocar los pies en ella también puede servirnos de aislante.
Cuando se trepa por una pared rocosa se debe tener un dispositivo de seguridad múltiple, dado que la cuerda puede romperse por caídas de piedras, rayos, etc. Nunca hay que refugiarse bajo una roca aislada, a unos metros de distancia de ella el peligro de caída de un rayo disminuye casi en un 100%

8.3.- Peligros subjetivos
Están en la misma persona del alpinista. Pueden intervenir muchos factores: falta de entrenamiento, causa de la fatiga nerviosa y muscular, sobre todo al descenso; falta de conocimiento de la nieve y la roca; errores en el itinerario, retrasos; errores en la estimación de las condiciones, la dificultad de un paso o de una travesía; incapacidad técnica y física (querer hacer algo superior a las propias fuerzas y no renunciar a tiempo); distracción que origina el desequilibrio, el paso en falso; la nieve que se pega debajo de los crampones, zuecos; el pie mal colocado en un peldaño; el movimiento brusco para atrapar, por ejemplo, un pitón o material que se nos escapa; un equipo defectuoso o inadecuado para el recorrido que se efectúa, etc.
Contra los peligros subjetivos, es decir, contra sí mismo, no hay más que una regla: tener primero cabeza y luego músculos. El alpinismo exige medios físicos importantes: fuerza, elasticidad y resistencia, pero esto no servirá de nada si no se sabe utilizar con la cabeza.
Cuando tengamos que pedir auxilio ante un helicóptero que nos observa, nos situaremos de pie con los brazos en alto y abiertos en “V” y el cuerpo con las piernas juntas, tal y como se ve en el dibujo adjunto. En caso de no necesitar ayuda, el brazo izquierdo lo mantendremos abajo separado del cuerpo.

Otra forma de pedir auxilio es mediante una linterna o un pito, en este caso haremos la señal de SOS de acuerdo al código internacional, tres pitidos cortos, tres largos y otros tres cortos, con una pausa de 30 segundos para volver a repetirlos. Con la linterna es lo mismo tres destellos cortos, tres largos y otros tres cortos, con una pausa de 30 segundos para volver a repetirlos.
Autor: Ramón Muñoz.
Web: http://www.conmacuto.com.es/
2. – EXCURSIONISMO
2.1.- Equipo y material
2.2.- Preparación de una salida
2.3.- Diferentes tipos de actividad – En función de su duración – En función del recorrido
2.4.- Senderos de montaña
2.5.- Caminar en la montaña
2.6.- Consejos prácticos para la realización de una marcha.
2.1.- Equipo y material
Las diferentes condiciones que se pueden presentar en la montaña nos obliga a disponer, con una cantidad limitada de ropa, múltiples opciones de abrigo. Lo más funcional es diseñar un sistema de capas combinando unas pocas prendas de características específicas. Normalmente se puede hablar de tres capas:
1ª CAPA – Es la que va en contacto con la piel. Su función es tanto el abrigo como eliminar la humedad de la transpiración, debe ser por lo tanto de tejidos que no absorban agua y muy transpirables. La temperatura de confort, para el cuerpo humano, está entre los 36,8 y los 37,5o C. Estos 0,7o C de margen son determinantes para nuestro bienestar y para el rendimiento deportivo. Si la temperatura del cuerpo supera este limite por arriba, nuestro organismo produce sudor, y por efecto de la condensación evita el recalentamiento del cuerpo; y si desciende por debajo del limite inferior, el cuerpo reacciona cerrando los poros y temblando para evitar el enfriamiento, por lo tanto estos dos efectos tienen la misma consecuencia, consumen energía corporal y nos crean malestar.
Así pues la primera capa debe cumplir las siguientes condiciones:
– Evacuación perfecta del sudor y de la humedad.
– Poder de retención del calor si es ropa interior térmica.
– Totalmente transpirable
– Agradable al tacto y antialérgica.
Tejidos habituales en comercios (nombre comercial): Polartec 100, Lycra, Thermastat, Capilene, Dryflo, Coolmax, etc. En general son tejidos de poliéster, a veces solo y otras con mezcla de acrílico ó lycra.
2ª CAPA – La principal función es la térmica, sin olvidar la transpiración. Son prendas más voluminosas que se basan en la retención del aire caliente generado por el cuerpo. Puede ser una única prenda o combinación de prendas; por ejemplo un forro polar con un chaleco, dos forros polares finos, etc. En esta capa se pueden utilizar prendas de pluma en condiciones de mucho frío.
Los tipos de prendas son muy variados: polos, chaquetas, chalecos, y de diferentes materiales (grueso, delgado, elástico, cortaviento, reversible, etc.), y combinaciones de diversos materiales (forro polar, fleece, fibra, pluma, etc.) El forro polar es una prenda imprescindible actualmente en la vestimenta para el Alpinismo, pues son muchas las ventajas que tiene:
– Poder óptimo de retención del calor
– Magnifica evacuación del vapor de agua por función microcapilar
– Repelente al agua, solo admite un 1% de humedad de su peso Seca rápidamente y es permeable al viento
– Peso y volumen pequeño
Es habitual el uso de forro polar con membrana cortaviento que da la posibilidad de llevarlo como capa externa si las condiciones medioambientales no son muy malas, sin embargo presenta problemas de transpiración si se lleva por debajo de una tercera capa. Tejidos habituales en comercios (nombre comercial): Polartec 200 y 300, Windbloc, Windstopper, Fleece, etc.
3ª CAPA – Son las prendas que llevamos en contacto con el exterior cuando las condiciones son severas. Su función es la de aislarnos del viento y de la humedad (nieve ó agua) para mantener el calor generado por el cuerpo. Es muy importante que tengan capacidad de transpiración e impermeabilidad.
Buscaremos diseños sencillos y funcionales que nos permitan gran movilidad, evitar añadidos superfluos, como por ejemplo muchos bolsillos, y con los refuerzos apropiados (hombros, codos, rodillas, culo). Detalles de gran importancia son una capucha de tamaño suficiente para cubrirnos la cabeza con el casco puesto, cremalleras bajo las axilas, y que todas las cremalleras sean impermeables ó estén protegidas.
Las membranas habituales que se añaden a los tejidos con que se fabrican estas prendas exteriores son: Gore-Tex, es la más conocida y quizás la de mayor rendimiento, se presenta en 2 ó 3 capas según busquemos mayor transpiración o aislamiento, es la membrana que usan la mayoría de los fabricantes; Power-Tex, es de la marca Salewa; Triple Point, es de la marca Lowe Alpine; Kway 2000, de la casa Kway; Sympatex, de la marca Akzo y la usan algunos fabricantes; etc.
Actualmente se están mezclando con tejidos elásticos manteniendo la misma calidad.
GORROS, GUANTES Y POLAINAS – Es fundamental la protección de la cabeza, ya sea del sol ó del frío (la mayor parte del calor que perdemos es por la cabeza). En verano, llevaremos una gorra con visera que nos proteja del sol, y en invierno un gorro de abrigo con orejeras, y a ser posible con una pequeña visera que nos proteja igualmente del sol y el viento.
En cuanto a los guantes, llevaremos siempre dos pares, un par fino como capa interior, que nos servirá para realizar operaciones delicadas, y otro par con membrana cortaviento y forro térmico, que debe llevar una cinta larga que nos permita soltarlos y que queden colgando de la muñeca para no perderlos.
Actualmente se pueden realizar muchas combinaciones en cuanto a los materiales con que están hechos (forro polar, poliéster, diferentes clases de membranas ya descritas, plumas, etc.) La manopla solo es aconsejable en situaciones de mucho frío y recorridos de poca dificultad.
Las polainas son imprescindibles en invierno para que no nos entre la nieve dentro de la bota. Se fabrican en materiales impermeables y anti-desgarro, pues es frecuente que nos enganchemos los crampones al andar, en las polainas. Otra parte importante del equipo en invierno, son las gafas,
imprescindibles en la nieve si no queremos que nos afecte la “ceguera de las nieves”, tienen que llevar el mayor factor de protección en las lentes, y que no dejen traspasar los rayos ultravioleta, algunos modelos llevan protecciones laterales para que no penetre la luz y otros son totalmente envolventes.
EL CALZADO – Para el excursionismo, existen una gran variedad de botas de montaña, con diferentes materiales y diseños. En primer lugar buscaremos una bota que sea.
ligera, flexible, de material duradero, que nos sujete bien el tobillo y con suela de goma, a ser posible “Vibram”. Existen básicamente dos tipos de materiales: el sintético y el cuero. El primero es a base de diferentes capas de materiales sintéticos que en algunos casos llevan membranas de Gore-Tex, o de Thinsulate, lo que dan gran ligereza, con la desventaja de que es menos duradero que el cuero, pero en cambio no necesitan mantenimiento, es importante que lleven refuerzos de caucho en la puntera y talonera de la bota.
En el segundo tipo de material, el cuero, tendremos una bota muy duradera pero necesita un mantenimiento en el tiempo, ha sido tradicionalmente el material empleado en las botas de montaña con gran aceptación, suele ser algo más pesada que las otras, pero en caso de frío aguantan más.
En cuanto a la impermeabilidad de las botas, en los dos casos se pueden tener unas buenas botas impermeables al agua, aunque en el caso del cuero, si el mantenimiento es bueno, puede durar más. La suela ha de ser de goma, y siempre que se pueda de la marca “Vibram”, son las mejores.
Para la práctica del alpinismo en invierno hay dos tipos de botas, las rígidas y las semi- rígidas, a las primeras pertenecen las botas de carcasa plástica, que se generalizaron en los años 80 y 90, siendo aún hoy día la bota más apropiada en condiciones de mucha nieve y frío, sobre todo, si la actividad es de más de un día, pues llevan en su interior un botín de material muy aislante que es el encargado de mantener los pies calientes.
Estas botas rígidas, como todos los materiales plásticos, tienen una vida limitada, con los años pierden elasticidad y se vuelven quebradizas. Para actividades de un día o terrenos más técnicos, se está imponiendo la bota de cuero. Con diseños más modernos que la bota clásica de plástico son más ligeras y proporcionan más tacto, comodidad y movilidad, sin perder por ello la rigidez de suela que conlleva una bota invernal. En contrapartida tienen un mayor mantenimiento para conservar sus condiciones térmicas y de impermeabilidad, durante el mayor tiempo posible.
La suela, en ambos casos ha de ser de goma, y siempre que se pueda de la marca “Vibram”, pues son las mejores. Es importante que todas las botas lleven las muescas para los crampones en la parte posterior y frontal de la bota, pues eso nos dará más libertad para elegir la clase de crampones a utilizar.
LA MOCHILA – Actualmente existe una gran variedad de mochilas para la montaña, tanto de excursionismo como de alta montaña. De entre las primeras, deberemos escoger una mochila ligera, que se adapte bien a la espalda y que no sea mayor de 45 a 50 litros de capacidad, pues es lo que vamos a necesitar para un fin de semana, con pernocta incluida. En cambio si solo vamos a ir por un día a la montaña, una mochila de 35 litros puede ser la solución.
Tipos de Mochilas:
– Mochila ligera sin armadura (de 25 a 35 litros) llamadas de ataque
– Mochila de montaña con espalda acolchada (de 25 a 45 litros)
– Mochila de alta montaña acolchada con armadura interna (más de 50 litros) puede ser con armadura flexible, rígida, variable, etc. Mochila de alta montaña acolchada sin armadura (más de 50 litros)
– Mochila de armadura externa (de gran capacidad para portear) ahora en desuso.
EL SACO DE DORMIR – Lo primero que tenemos que saber, es que un saco de dormir no da calor, únicamente nos aísla del exterior, por lo que es nuestro propio calor corporal el que nos va a mantener calientes dentro de él. Es la prenda que más confort nos va a dar en la montaña, y de ella depende que lo pasemos bien o mal, por tanto es aconsejable no escatimar dinero en su compra. Tipos de sacos de dormir:
1 Sacos de Fibra:
– Para camping de los llamados “saco-manta”
– Para verano del tipo “Momia” con cremallera.
– Para otoño-invierno del tipo “Momia” sin cremallera.
2 Sacos de Pluma:
– Saco simple con costura interna/externa coincidente.
– Saco simple con costura interna/externa disociada
– Saco doble con costuras internas y externas disociadas
Actualmente existen fibras aislantes con cualidades que se asemejan a la pluma en el mantenimiento del calor corporal, además de alguna ventaja como ser reacias a humedecerse, secar más rápidamente, etc., aún no han podido igualar el confort de un saco de pluma.
¿Cómo lavar un saco de dormir u otra prenda de pluma? Para lavar un saco de dormir, tanto de fibra como de plumón, llenaremos primeramente la bañera ó cualquier otro gran recipiente de agua no muy fría, en la que disolveremos la cantidad especificada en el prospecto de un detergente neutro del utilizado para prendas delicadas. Con un par de horas que permanezca en reposo será suficiente. No conviene en ningún caso restregar o retorcer el saco. Finalmente, escurrir hasta que se seque, y tender al aire de modo que no reciba el sol directamente, y habrá que ir cambiándolo de postura hasta que quede totalmente seco y esponjoso El tiempo de secado suele ser de tres a cuatro días, según la época del año. También se puede usar la lavadora con un programa para prendas delicadas y el mismo detergente anteriormente indicado, en este caso introduciremos dos pelotas de tenis en la lavadora con el saco de dormir. El secado es igual al descrito anteriormente.
EL AISLANTE – Actualmente hay dos formas de aislarse del suelo para dormir (normalmente frío y húmedo, y a veces directamente sobre la nieve), estas son: las colchonetas de aire y las esterillas de polipropileno. En cuanto a las primeras, se puede decir que son más confortables, aunque en cambio son más pesadas y más engorrosas para inflar, aunque actualmente hay algunas que son autoinflables y solo requieren que soplemos un poco de aire.
En las segundas, tenemos su gran ligereza, aunque no sean tan mullidas como las colchonetas, y cuando llevamos una gran mochila eso significa mucho, además no se mojan ni absorben humedad, aislando mucho del suelo ó la nieve, y debido a su ligereza se pueden usar en doble cuando el tiempo de pernocta en el suelo sea prolongado.
¿QUÉ LLEVAR EN DIFERENTES SALIDAS A LA MONTAÑA SEGÚN LA ALTURA? Equipo de baja montaña y paseo en verano (600 a 1.000 m.)
– Botas muy ligeras con calcetines de algodón o polipropileno
– Pantalones ligeros cortos o largos, camisas livianas o camisetas
– Ropa de abrigo (jersey, forro polar, chaqueta de lluvia, etc.)
– Cantimplora y Mochila (de 30 a 40 litros)
– Gafas de sol, crema solar y un gorro contra el sol.
Equipo de media montaña en verano (1.000 a 2.500 m.)
– Botas ligeras de marcha (tipo Trekking) con calcetines de algodón o colmas
– Pantalones largos ligeros (loneta, cordura, schoeller, etc.)
– Camisetas de manga larga, forro polar, chaqueta de montaña
– Chaqueta de lluvia o capa de agua
– Cantimplora y Mochila (de 30 a 40 litros)
– Gafas de sol, crema solar y un gorro contra el sol.
Equipo de baja montaña en invierno (600 a 1.000 m.)
– Botas ligeras de marcha (tipo Trekking) con medias de coolmax o thermastat
– Pantalones largos (cordura, schoeller, etc.)
– Camiseta interior de manga larga, forro polar, guantes
– Chaqueta de montaña
– Cantimplora y Mochila (de 30 a 45 litros)
– Gafas de sol, crema solar y un gorro contra el sol
Equipo de media montaña en invierno (1.000 a 2.500 m.)
– Bota gruesa de montaña con medias de coolmax o thermastat
– Pantalones largos (forro polar, cordura, schoeller, etc.)
– Camiseta interior de manga larga, forro polar, guantes
– Chaqueta de montaña y Polainas para las botas
– Cantimplora y Mochila (de 30 a 45 litros)
– Gafas de sol, crema solar y un gorro contra el sol y el frío.
– Saco de dormir en caso de pernoctar y esterilla anti-humedad.
2.2.- Preparación de una salida.
A cada excursión le corresponde una planificación previa. Puntos a observar:
– Recorrido
– Tiempo
– Posibles escapes en caso de mal tiempo
– Previsión meteorológica
– Equipo y material
– Peligros.
Recorrido: las dificultades, el desnivel, la longitud, las condiciones de nieve ó hielo, el terreno, etc.
Tiempo: saber de cuantas horas de luz se dispone, el peso de la mochila pues ello nos permitirá llevar un ritmo más rápido ó más lento, los descansos en la marcha, etc.
Posibles escapes en caso de mal tiempo: cuando sabemos el recorrido y el tiempo, tenemos que pensar en posibles recorridos complementarios y más sencillos que el propuesto por si hay algún contratiempo.
Previsión metereológica: aunque sea muy buena hay que llevar ropa de abrigo, pues el tiempo en montaña cambia rápidamente. Equipo y material: según los puntos anteriores, así nos equiparemos, llevando siempre algo más de abrigo o ropa de repuesto.
Peligros: se dividen en dos:
– Objetivos o de la naturaleza
– Subjetivos o de las personas
“El éxito en el Alpinismo para todo el mundo, es volver sano y salvo a casa”.
2.3.- Diferentes tipos de actividad
2.3.1.- En función de su duración
Salida de un día – Tiene la principal ventaja ó comodidad de no tener que preocuparnos del lugar ni la forma de pernoctar. El equipo es ligero y el macuto poco pesado, lo que nos da una gran movilidad. Sólo tendremos que tener en cuenta el material de la actividad específica que realicemos.
Salida de Fin de Semana (2 ó 3 días) – En este caso tendremos que preveer el lugar y forma de pernoctar, lo cuál aumentará considerablemente el peso de nuestro equipo, sobre todo si utilizamos tienda. También tendremos que llevar más cantidad de comida y ropa. Este exceso de peso nos obligará a reconsiderar el tipo de actividad a realizar y los desplazamientos con toda la carga.
Salidas de larga duración o campamentos
a) Con instalación fija (Albergue, refugio, tienda, etc.) – Todas las actividades se realizan en las instalaciones o lugares cercanos a la misma. Es importante que el lugar sea apropiado a nuestros gustos ya que permaneceremos la mayor parte del tiempo de duración de la actividad en él. Por otro lado, al poder disfrutar de una serie de instalaciones complementarias (deportivas, lugares de reunión, recreo, etc.), podremos aumentar considerablemente la variedad de las actividades.
b) De fortuna – Se llama de fortuna, ó también vivaquear, a la acampada que se realiza en un lugar donde no hay ningún tipo de instalación. Es importante que el lugar reúna una serie de condiciones mínimas, como agua potable cercana, carretera o camino próximo que permita el abastecimiento del campamento, etc. Su principal ventaja es que permite elegir el lugar que deseamos siempre que consigamos los permisos necesarios. Por otro lado es mucho más incómodo y complicado de coordinar que cuando se dispone de una instalación fija.
c) Campamento itinerante – Consiste en la realización de un recorrido dividido en etapas. Cada día se realiza un tramo del recorrido y por tanto esto obliga a cargar con todo el equipaje diariamente. Es importante que las etapas no sean muy largas debido al peso, intercalando etapas de descanso. Es muy complicado su montaje y coordinación, necesitando de una gran colaboración de los participantes. Por lo general, este tipo de campamento es conveniente realizarlo con vehículos de apoyo que permitan el desplazamiento del material más pesado. Su principal ventaja es que cada día estas en un sitio distinto y permite conocer gran cantidad de lugares interesantes.
d) Trekking – Son recorridos a pie por la montaña. Son de tipo itinerante con diferentes emplazamientos fijos, y muchas veces con emplazamientos diversos. Por lo general, van asociados con la aventura pues muchas veces no se sabe donde se duerme ni con lo que uno se va a encontrar por el camino y normalmente hay que llevar de todo con uno mismo.
2.3.2.- En función del recorrido
a) Emplazamiento fijo – Las actividades se realizan en un lugar determinado. No existe desplazamiento.
b) Recorrido radial – Consiste en un emplazamiento base desde el cuál realizamos los desplazamientos. Estos son hasta un lugar determinado y se regresa por el mismo camino que el utilizado a la ida. Se realiza en lugares donde en un espacio más o menos cercano existe gran cantidad de sitios de interés. Es muy cómodo porque evita el tener que cargar con todo el equipo.
c) Recorrido itinerante – Se comienza en un punto y se termina en otro. Sirve para recorrer una cordillera, un sistema montañoso o cualquier zona que consideremos interesante. Se van recorriendo diariamente pequeñas etapas.
d) Recorrido circular – Consiste en regresar al punto inicial, tras haber realizado un recorrido por una zona donde el acceso y la salida sean la misma.
2.4.- Senderos de Montaña (señalización)
Los caminos de montaña suelen estar definidos por sí mismos en las zonas más frecuentadas, pero en lugares menos frecuentados o en terrenos pedregosos (pedreras) es necesario señalar los caminos de alguna manera para que sirva de orientación a quien no lo conoce. Las formas más frecuentes de señalar los caminos, son:
a) Hitos – Consiste en un pequeño montón de piedras colocadas estratégicamente para poder ser vistas con facilidad desde cualquier punto. Es muy importante que desde cada hito se vea como mínimo uno o dos hitos más, con el fin de poder seguirlos.
b) Señales con pintura – Mediante manchas de pintura de colores llamativos (rojo, amarillo y blanco generalmente), se señalan los senderos, a fin de que se vean desde una considerable distancia. Estas marcas de pintura se suelen colocar en piedras ó troncos de árboles.
Hay algunos caminos que se llaman Senderos de Gran Recorrido, los cuales tienen largos trayectos que permiten conocer una región o enlazar varias de ellas desde el punto de vista excursionista. Su trazado sigue en lo posible caminos, cañadas y senderos, evitando al máximo las carreteras asfaltadas y el uso de vehículos de motor. Tienen derivaciones que permiten acceder a lugares culturales (ruinas, monumentos, etc.) o sitios naturales y paisajísticos pasando cada pocos kilómetros por lugares de población donde poder aprovisionarse y descansar.
La nomenclatura de estos senderos es:
GR – Sendero de Gran Recorrido
PR – Sendero de Pequeño Recorrido
C – Sendero Circular
En la provincia de Madrid, podemos recorrer el GR-10, Sendero de Gran Recorrido que pretende unir Lisboa con Valencia para continuar por Cataluña y a través de media Europa llegar hasta Viena, en Austria.
El GR-10 se introduce en la provincia de Madrid, desde Guadalajara, por el Pontón de la Oliva y tras recorrer la provincia de NE a SW, se encamina hacia Portugal atravesando las provincias de Avila y Salamanca. En Madrid pasa por Patones de Arriba, Torrelaguna, La Cabrera, Valdemanco, Bustarviejo, Miraflores de la Sierra, Manzanares el Real, Mataelpino, Navacerrada y El Escorial. Al tener la sierra de Guadarrama tan cerca, existen varios PR que se localizan en ella, como por ejemplo:
PR – 2: Manzanares el Real, Canto Cochino, Collado Carabina, Loma de Pandasco, Cabezas de Hierro, Las Guarramas y desde aquí bajar al Puerto de los Cotos o bien al Puerto de Navacerrada.
C – 1: Manzanares el Real, El Yelmo, Collado de la Dehesilla, Collado de la Ventana, Las Torres, Collado Carabina, Collado del Cabrón, Cancho de los Muertos, Canto Cochino y Manzanares el Real.
C – 3: Puerto de los Cotos, Dos Hermanas, Peñalara, Risco de los Claveles, Laguna de los Pájaros y Puerto de los Cotos.
2.5.- Caminar en Montaña
Caminar en la montaña se diferencia de caminar en el llano, por requerir un sentido mayor del equilibrio. Ante todo hay que caminar despacio. En el llano la longitud de la zancada es más larga y ligera que en las fuertes pendientes, en donde será más corta y pausada.
A ser posible se apoyará la planta del pie entera en el suelo, solo caminaremos con las puntas de los pies cuando tengamos que subir una pendiente de 35o ó más, aprovechando los resaltes, repisas, grietas, etc. que tengamos. Las pendientes medias se suben haciendo eses y siempre que haya camino es mejor seguirlo, pues los atajos en montaña raramente son ventajosos.
Un ritmo respiratorio acompasado es fundamental, regular la respiración y el paso, ahorra fuerzas, además respirar por la nariz previene la fatiga. Es importante parar a comer alguna cosa siempre, antes de recibir señales de agotamiento.
Para subir, el centro de gravedad del cuerpo estará lo más lejos posible de la pendiente, y en el descenso, el cuerpo nunca se debe inclinar hacia atrás, se mantendrá erguido ó un poco hacia adelante, las suelas perpendiculares al terreno o bien con toda la suela en el mismo y las rodillas flexionadas, en los descensos rápidos, los pasos deben ser cortos para evitar perder el control de la velocidad.
Al caminar en montaña con grupos, las personas menos fuertes deberán ir colocadas en la cabeza de la marcha, inmediatamente detrás del guía o responsable del grupo, por los sitios escarpados o lugares peligrosos es necesario aunque sólo sea de apoyo moral, llevar una cuerda para asegurar o poner una pasarela, pues aunque nosotros no la necesitemos, para otros si que puede ser necesario. Llevar un ritmo en el que no sea necesario parar cada poco tiempo, aligerará la marcha del grupo. Evitar los grupos numerosos, es preferible dividirlo en pequeños grupos de forma que vayan a cierta distancia unos de otros, así se evitan aglomeraciones en los pasos difíciles.
2.6.- Consejos prácticos para la realización de una marcha por montaña
1. La marcha debe iniciarse lentamente.
2. Caminar por la izquierda y en columna en las zonas de tráfico rodado. Si es de noche
o hay poca visibilidad, llevar una luz en cabeza y en cola de la columna.
3. Evitar la marcha prolongada por camino asfaltado, durante el verano.
4. Los “atajos se deben coger al bajar”, pero nunca al subir.
5. El Guía ó responsable debe ir a la cabeza de la columna, seguido de los más
“débiles”, y al final irán los más resistentes.
6. Ni andando, ni durante los descansos (ES DECIR, NUNCA) se tirará nada de desecho
suelo, ni aunque sea alimento o materia orgánica rápidamente degradable.
7. Los suaves cambios de ritmo en la cabeza de la columna son violentos en la cola de
la misma y a todos pueden desfondar.
8. Las botas deberán estar usadas y suavizadas antes de una marcha larga, las uñas
cortas y los píes limpios.
9. No se deben atravesar sembrados. En el caso de tener que hacerlo, por imperiosa necesidad, se debe marchar por la “huella” del de delante y a ser posible por la “linde” del sembrado.
10. Se deben respetar siempre las propiedades privadas. Las puertas se dejarán como se encuentran, abiertas ó cerradas, tal como estuvieren. El ganado debe ser “rodeado”, si es posible, sin dar voces ni asustarlo.
11. Cada uno controla y ayuda a los que tiene inmediatamente delante y detrás, y todo el grupo se pasará la voz de alarma en los diferentes casos que se puedan dar.
12. Esta prohibido hacer fuego en la montaña. Cuidado con los cigarrillos, cerillas y cristales.
13. Preveer el equipo y el repuesto según la época del año y la actividad.
14. Llevar el macuto equilibrado, cargando el peso sobre los hombros, bien sujeto a la
cintura, evitando cantos, picos, etc. en la zona dorsal.
15. Siempre se debe llevar un control del grupo, al comenzar, durante la marcha y en
los descansos. Alguien puede despistarse en un momento dado.
16. Es preferible caminar por sendas ó caminos claros, si los hubiere.
17. En terreno abrupto, evitar en la medida de los posible, los “sifones”.
18. Paradas, las necesarias, pero cortas y en lugares resguardados del viento, la lluvia o
el sol fuerte.
19. Subir y bajar las pendientes pronunciadas y prolongadas en “zig-zag”, son más
peligrosas las bajadas que las subidas, por producir fatigas localizadas en las rodillas
y en los tobillos.
20. En la primera parada deben ajustarse las botas y el macuto. También el añadir o
quitarse ropa para ir más cómodo.
21. No se deben permitir disgregaciones ni iniciativas individuales durante la actividad.
22. Adaptarse a las posibilidades de los más débiles.
23. Es recomendable llevar siempre Plano y Brújula.
24. En ningún momento se buscará el riesgo.
25. Llevar botiquín y potabilizador de agua.
Autor: Ramón Muñoz.
