Cigüeñuela común (Himantopus himantopus), la bailarina de las aguas tranquilas

Uno de los sonidos más habituales de muchos de nuestros humedales es el repetitivo y penetrante grito emitido por unas aves zanquilargas, estilizadas y de tonos blanquinegros, que no dejan de reclamar y de volar en grupo cuando detectan la presencia de algún peligro. Son las limícolas más comunes y extendidas de nuestra fauna y, también, unas de las más vistosas: las cigüeñuelas comunes.

Si alguna vez te has detenido a observar una laguna o una zona húmeda en calma, es posible que hayas visto una silueta esbelta, de patas larguísimas y plumaje blanco y negro, caminando con delicadeza entre las aguas someras. Es la Cigüeñuela común (Himantopus himantopus), una de las aves más elegantes y gráciles de nuestras zonas húmedas.

Con sus largas patas rosadas —que pueden llegar a medir más de la mitad de su cuerpo— y su pico fino y negro, la Cigüeñuela parece diseñada para moverse sin esfuerzo por charcas y marismas. Desde lejos, su figura delgada y su andar pausado llaman la atención de cualquier amante de la naturaleza.

Esta especie prefiere los entornos acuáticos tranquilos, como lagunas, salinas, arrozales o marismas. Allí encuentra el alimento que necesita: pequeños invertebrados, crustáceos y larvas que captura con precisión. La presencia de Cigüeñuelas es un buen indicador del buen estado ecológico de los humedales, ecosistemas vitales para la biodiversidad y para el equilibrio climático.

Durante la primavera, las Cigüeñuelas se agrupan para criar en colonias, donde cada pareja defiende su pequeño territorio. Construyen sus nidos en el suelo, sobre islas o zonas poco profundas, y ambos progenitores se turnan para incubar los huevos. Es un espectáculo conmovedor ver cómo cuidan de sus polluelos, que pronto se aventuran a seguir a sus padres por las aguas.

Aunque la Cigüeñuela común no está considerada en peligro, su futuro depende del respeto y la conservación de los humedales. La contaminación, el drenaje y la pérdida de estos espacios naturales amenazan su supervivencia. Observar a una Cigüeñuela en libertad es un recordatorio de que cada charca, cada marisma, cada gota de agua limpia cuenta.

Fotografías y vídeo: Propios

Fuente: SEO/BirdLife

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