Paraje Natural Acantilados Maro-Cerro Gordo

Este paraje se caracteriza principalmente por abruptos acantilados, de hasta 75 metros de desnivel, y numerosas calas, frutos de la erosión y regresión marina sobre las últimas estribaciones de la Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, entre los términos costeros de Almuñecar en Granada y Nerja en Málaga.

Es un enclave de gran valor ambiental debido a lo peculiar de sus formaciones geológicas y a la gran biodiversidad que alberga tanto en su espacio terrestre como en el interior de la milla marítima. Entre estos valores sobresale la presencia de dos endemismos del sur de Andalucía que aparecen en el Catálogo Andaluz de Flora Silvestre Amenazada como especies en peligro de extinción: la siempreviva malagueña (Limonium malacitanum) y el romero blanco (Rosmarinus tomentosus); y dos del Mediterráneo occidental, el boj balear (Buxus balearica) y el espino cambrón (Maytenus senegalensis), la primera de ambas es especie protegida en el Catálogo Andaluz de Flora Silvestre Amenazada como en peligro de extinción y la segunda se encuentra en la misma como vulnerable. Ambas especies están presentes en la Directiva Hábitat.

Mucho más diversa que la franja terrestre es la milla marítima de este paraje, numerosas especies tanto de flora como de fauna pueblan sus fondos marinos. Las más significativas de las especies vegetales son la Posidonia oceánica (Posidonia oceanica), Zostera marina (Zostera marina) y Zostera nodosa (Cymodocea nodosa), que forman praderas de gran riqueza y complejidad biológica y suponen zonas vitales para el desove y alevinaje de muchas especies de peces.

Respecto a la fauna marina, la riqueza también es singular pudiendo encontrar gran cantidad de invertebrados predominando esponjas (Porifera), corales (Corallium), anémonas (Actiniaria), equinodermos (Echinodermata) y moluscos (Mollusca). Entre los crustáceos son importantes las poblaciones de camarones (Caridea), el centollo (Maja squinado) y la langosta (Palinurus elephas). De especial importancia son la existencia de importantes poblaciones de coral naranja (Astroides calycularis), que es una especie catalogada como Vulnerable a la extinción.

Dentro del grupo de los peces existe una gran biodiversidad debido en gran parte a la variedad de hábitats que propician las praderas de Posidonias y los roquedos. Son abundantes los torillos y los blénidos (Blenniidae), la morena (Muraenidae) con formas serpentiformes y el mero (Epinephelinae) considerado como el super depredador del Mediterráneo, aunque actualmente casi extinguido debido a la pesca furtiva.

Fue declarado Paraje Natural mediante la Ley 2/1989. Desde el año 2002 es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, desde 2015, Zona Especial de Conservación (ZEC). Por su relevancia en la cuenca Mediterránea, Naciones Unidas declaró en 2003 este Paraje Natural como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM).

Desde el mirador de la Torre de Maro se disfruta del espectacular Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo. La panorámica se compone de abruptos acantilados intercalados con playas y pequeñas calas de difícil acceso, mientras que en las laderas de la montaña cuelgan impresionantes terrazas cultivadas a grandes alturas.

Este enclave se extiende desde la torre de vigilancia costera de Maro hasta la Cala de Calaiza e incluye, además, una franja marina de gran valor ecológico. Realizando el sendero que se adentra en el Bosque del Cañuelo, se atraviesa por matorral mediterráneo y masas arbóreas de pino carrasco (Pinus halepensis), junto con especies poco comunes como el buxus balearicas. Este arbusto tóxico soporta temperaturas extremas y puede llegar a vivir más de quinientos años. La presencia de aves, como lavanderas (Motacilla sp.) o gaviotas (Laridae sp.), acompañan durante el recorrido.

Descendiendo a la playa, se observan en los acantilados aprovechamientos agrícolas relativamente recientes, como el cultivo de frutos tropicales. Estos nuevos ingredientes se han ido introduciendo en la cocina tradicional de la zona, diversificándola y enriqueciéndola.

Al sumergirse mar adentro desde playas como la de Cantarriján, se pueden disfrutar de grutas y fondos escarpados en los que habitan un gran número de especies vegetales, así como una rica variedad de fauna marina. Destacan las extensas praderas de Posidonia. A su abrigo conviven corales, esponjas y una amplia variedad de peces, algunos de vivos colores como el pez doncella (Coris julis) o espectaculares como el pez luna (Mola mola). Un paseo en barco permite al visitante acercarse a lugares poco accesibles y de gran belleza. Durante el trayecto se pueden avistar los saltos y cabriolas de los delfines que atraviesan el Mediterráneo, mientras que sobrevolando los acantilados, pueden identificarse al acecho rapaces como el cernícalo primilla (Falco naumanni) o el veloz halcón peregrino (Falco peregrinus).

En las inmediaciones del paraje natural se encuentra la Cueva de Nerja compuesta por distintas galerías, en las que se encuentran un sinfín de estalactitas, columnas y cascadas. En este lugar, se han hallado también importantes yacimientos arqueológicos del Paleolítico: restos humanos, pinturas rupestres, cerámicas y útiles diversos. Otras visitas pueden ser a la Torre de los Guardas, conocida como el Balcón de Europa, el Acueducto del Águila en el Barranco de la Coladilla o los restos de una calzada romana en el barranco de Maro.

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propios

Texto junta de Andalucía adaptado

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