Sendero “Tejos milenarios” (Sierra de Cazorla)

En esta ocasión, nos vamos “De rutas por la” el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Se trata de un sendero perteneciente al grupo del Área de Reserva, que merece la pena realizar sin prisa, disfrutando de las maravillas que nos ofrece, paladeando el sabor serrano de su camino. La vegetación de esta ruta es única en muchos sentidos dentro del parque natural. Nos desplazamos por una zona umbría, en la que el agua no es un recurso limitante. Por lo tanto, son numerosas las plantas adaptadas a estas condiciones de vida. Sobre todas ellas destaca el tejo, estandarte de la vegetación de este tipo. En esta ruta, además de por su valor vegetal, los tejos que nos encontramos destacan por su impresionante porte y belleza.

Datos técnicos

  • Trayecto: Lineal
  • Longitud: 3 km aprox (Ida y vuelta)
  • Dificultad: Baja
  • Track: rutas@derutasporlanaturaleza.es
  • Punto de partida: Próximo a la Cañada de las Fuentes
  • Tipo de camino: Pista forestal – Senda
  • Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. No abandonar basura. Evitar encender fuego. Respetar el entorno natural del camino. No molestar a las gentes del lugar.

Iniciamos nuestro camino muy próximos a la Cañada de las Fuentes, el lugar donde nace el río más famoso de Andalucía, el Guadalquivir. Atravesaremos una barrera que impide el paso de vehículos motorizados a la ruta y comenzaremos a caminar bajo un impresionante dosel de vegetación que no nos abandonará en todo el trayecto.

Nada más comenzar la ruta nos encontraremos a la izquierda de nuestro caminar con un imponente ejemplar de pino salgareño (Pinus nigra sub. salzmannii), con ramas a modo de brazos, fácilmente identificable por su característica forma de candelabro. Continuaremos por un sendero umbrío, estrecho y con mucha humedad, donde en los meses estivales el frescor del ambiente se hará patente, aliviándonos del tórrido calor que puede llegar a hacer en estas sierras. En esta primera parte del sendero, destaca el tapiz de musgo sobre las rocas y los líquenes que cuelgan de algunas ramas de los pinos. Los líquenes son una curiosa asociación de hongos y algas, que se unen para proporcionarse protección y alimento mutuamente. Lo interesante de estos seres vivos es que son excepcionalmente delicados a las alteraciones del medio, por lo que su presencia nos da a entender la pureza del aire que se respira en estos parajes. Plantas como el rosal silvestre (Rosa canina), el majuelo (Crategus monogyna) que en estas zonas alcanza porte arbóreo, el manzano silvestre (Malus silvestris), o el escaso cerecino (Prunus mahaleb) son abundantes en las proximidades de la ruta.

Continuamos la senda bien marcada hasta otro imponente pino salgareño, que muestra una característica marca de fuego en su base. Esta herida se realizó en la antigüedad para utilizar la tea, uno de los recursos que los pinos ofrecían a los pobladores de estas sierras. La tea es simplemente la parte más interna de la corteza de un pino impregnada de resina, por lo que tiene un alto poder energético. Se utilizaba para la fabricación de mechas y antorchas, perdurando aun hoy estas cicatrices en los árboles.

La senda se interna en una zona más cerrada si cabe donde los pinos salgareños nos cubren la cabeza a modo de cúpula. Observamos como el suelo se encuentra alterado, es casi como si estuviese arado. Esto es debido a las hocicadas de Jabalí (Sus scrofa) en busca de alimento, como pequeños hongos, raíces, etc. Este animal es muy abundante en la zona, si bien, no es el único que podemos contemplar. Si recorriésemos la ruta a primera hora de la mañana o última de la tarde incluso podremos discernir el balido de los grupos de Muflones (Ovis ammon musimon) o la imponente figura de alguna Cabra montesa (Capra pyrenaica) paseando por los afilados riscos calizos.

Un leve rumor se hará poco a poco más patente hasta que lleguemos a un pequeño curso de agua , que forma una modesta cascada, contribuyendo a aumentar el frescor de por sí importante en la zona.

Cruzaremos este arroyo y ascenderemos suavemente inmersos en la densa vegetación hasta encontrar un pequeño claro en el que se alza imponente un grandioso ejemplar macho de tejo (Taxus baccata). El enorme tronco de este individuo sin duda nos sorprenderá, ya que es excepcionalmente grueso. Se le estima una edad superior a los 1.000 años. Tendremos ocasión de contemplar también otros tejos en la zona conocida como la Tejeda de la Cañada de las Fuentes.

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propios

Texto adaptado

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De rutas por la naturaleza

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