Sendero Los Escoriales (P.N. Sierra de Andújar)

En esta ocasión, nos vamos “De rutas por”  la provincia de Jaén, por el Parque Natural de la Sierra de Andújar. Explotaciones mineras abandonadas, el imponente embalse del Jándula y sus infraestructuras asociadas, las amplias extensiones de dehesas y monte mediterráneo, el ganado paciendo o los cortijos que veremos a lo largo del camino nos permitirán crearnos una acertada imagen de la actualidad y de la historia de Sierra Morena, de sus paisajes del pasado y de los deseables para el futuro, que debieran igualarse en su sostenibilidad. La presa del Jándula, al final del camino, nos mostrará su valor patrimonial en un entorno ya de por sí monumental.

Datos Técnicos:

  • Trayecto: Lineal
  • Longitud: 10 km aprox (ida)
  • Dificultad: Baja
  • Punto de inicio: Finca “Los Escoriales”
  • Track: rutas@derutasporlanaturaleza.es
  • Tipo camino: Pista forestal
  • Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. No abandonar basura. Evitar encender fuego. Respetar el entorno natural del camino. No molestar a las gentes del lugar.

El sendero se inicia en este antiguo enclave minero (un escorial es una acumulación de escorias o residuos mineros). Veremos a nuestro alrededor un terreno sin complicaciones, escasamente alomado sobre cotas que varían poco alrededor de los 620 m. La vegetación es típicamente mediterránea con amplias dehesas de encina (Quercus ilex) y alcornoques (Quercus suber).

Llamará nuestra atención un detalle geológico, que es la abundancia de granito en forma de grandes piedras redondeadas, o bolos, y de tallas hechas en esta roca, como los numerosos comederos o abrevaderos que adornan el camino, junto al ganado bravo que los utiliza. Cuando el alimento escasea en el monte, no es raro ver cómo se acercan a estos comederos Gamo (Dama dama), Ciervo (Cervus elaphus) o Muflón (Ovis ammon musimon) que habitan estos parajes. A nuestra izquierda veremos un pequeño embalse alimentado por discretos arroyos que atravesamos. Tras dos kilómetros y trescientos metros de camino pasamos junto a la Casilla del Guarda y doscientos metros más adelante a un cruce con una pista que se dirige al caserío de otra finca: Cabeza Parda.

El arbolado es en esta zona más denso, evolucionando la cobertura vegetal de formas adehesadas a un auténtico bosque mediterráneo. Encontraremos encina (Quercus ilex), coscojas (Quercus coccifera), madroños (Arbutus unedo), alcornoques (Quercus suber), piruétanos (Pyrus bourgaeana) o algún que otro fresno (Fraxinus), y también diversas plantas aromáticas que dejan sentir en el aire su presencia.

Desde el cruce reseñado nos acompañará a nuestra derecha durante más de un kilómetro de camino el arroyo del Madroñalejo, que cruzaremos por un puente para avanzar un trecho más por su otra margen. Nos alejamos de él virando nuestro rumbo hacia el norte rodeando el desarbolado cerro que tenemos a nuestra derecha, en el que numerosos cortafuegos dibujan curiosas trazas.

Recorreremos unos dos kilómetros por esta ladera hasta llegar al cruce con una pista que baja hacia el embalse de Encinarejo, ya cerca del cerro de las Cabañuelas y del puerto que nos dará paso a la vertiente del embalse del Jándula.

Bajando del puerto cruzaremos el límite del parque natural a solo cien metros del poblado La Lancha, levantado para la construcción de la presa, un empeño que tuvo que hacer frente a numerosos inconvenientes, entre ellos el del paludismo, entonces endémico en el lugar. Llegó a albergar a unas tres mil personas, disponiendo de las correspondientes infraestructuras y equipamientos.

Al poco llegaremos a un mirador sobre la cerrada granítica y el embalse, cuyas obras se iniciaron en 1927 como parte de un proyecto que incluía la canalización del río Guadalquivir para hacerlo navegable entre Sevilla y Córdoba. A la presa, que es un paramento de casi noventa metros recubierto por sillares de granito extraído de una cantera contigua, se le reconoce hoy un alto valor como patrimonio histórico. Dejando atrás el poblado, continuamos el camino bajando a la presa, donde finaliza el sendero. Sobre ella tendremos nuevas perspectivas de este lugar estratégico entre el valle del Guadalquivir y la Meseta, por el que también estuvo proyectado un ferrocarril del que quedan algunos vestigios.

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propios

Texto adaptado

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