Sendero Laguna del Acebuche (P.N. Doñana)

Datos Técnicos:

  • Trayecto: Lineal
  • Longitud: 2 km aprox
  • Dificultad: Baja
  • Track: rutas@derutasporlanaturaleza.es
  • Punto de partida:  Centro de visitantes El Acebuche
  • Tipo de camino: Pasarela de madera.
  • Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. No abandonar basura. Evitar encender fuego. Respetar el entorno natural del camino. No molestar a las gentes del lugar. Llevar prismáticos

En esta ocasión, nos vamos “De rutas por”  el Parque Natural de Donaña. Para visitar, junto con las playas, los pinares, las marismas, las dunas y esa zona de transición entre arenas y arcillas que es la vera, los cotos son uno de los ecosistemas que conforman el extraordinario mosaico vivo que es Doñana. El coto es un espacio de matorral sobre suelo arenoso que presenta una gran variedad de ambientes.

El sendero del Acebuche discurre en su totalidad por este ecosistema, donde se entremezclan, entre otras especies, bosquetes de pino piñonero (Pinus pinea) con orlas de álamo blanco (Populus alba) situadas al borde de la laguna.

En las zonas más deprimidas del coto, las aguas subterráneas afloran a la superficie formando humedales, como la laguna del Acebuche, donde la vida palpita con especial algarabía. Multitud de aves descansan de sus periplos migratorios, se alimentan, se acicalan, se seducen y crían a sus polluelos en estos humedales.

EL sendero recorre el sur del humedal por una tarima de madera, en la que se han acondicionado hasta siete observatorios de aves. Partiendo del patio del centro de visitantes, hacia la derecha en los dos primeros cruces de la pasarela. La laguna se encuentra allí mismo, a unas decenas de metros.

La laguna del Acebuche forma parte de un complejo de lagunas endorreicas que, localizadas más o menos en línea recta y paralela a la costa, definen un conjunto de arenales (Abalario, Acebuche, Laguna Dulce y Santa Olalla). En los años 50, la mayoría de las lagunas del margen oriental de la carretera A-483 se desecaron para la reforestación de la zona. El objetivo era sacar el máximo provecho económico del entorno.

La repoblación forestal trajo consigo la repoblación humana del territorio. Poblados como el del Acebuche se establecieron aquí para favorecer la reforestación. A lo largo del sendero, encontraremos réplicas de algunos elementos, como las antiguas carboneras o boliches, que nos dan idea de la vida de aquellos pobladores, de sus usos y costumbres, de su oficios, para los que aprovechaban, como ya se hacía desde antiguo, los recursos del entorno. Los propios observatorios se han construido conservando la arquitectura de los rudimentarios chozos y chozas de madera y matorral del coto, donde vivían aquellos trabajadores y sus familias.

Con el correr del tiempo, la mentalidad productivista evolucionó hacia una mirada más conservacionista y respetuosa con el medio, y la laguna del Acebuche se recuperó y reacondicionó en los años 80. En la actualidad, constituye un núcleo estratégico de biodiversidad, en el que numerosas especies encuentran hogar y refugio.

Como corresponde a los humedales arenosos, se trata de una laguna temporal, por lo que no es extraño que la encontremos sin agua. No es un hecho desafortunado. Dicha temporalidad permite un relevo constante de animales y plantas, cuyo dinamismo genera hábitats de gran valor. De hecho, la Directiva Hábitats europea los ha declarado hábitats prioritarios bajo la denominación “Lagunas temporales de ámbito mediterráneo”.

Atento a los movimientos de la vegetación, a los chapoteos, a los cantos; la laguna del Acebuche es un estratégico enclave para la observación de aves. Cuando la laguna tiene agua, y según la época del año, se encuentran diversas especies acuáticas como el Porrón pardo (Aythya nyroca) el Somormujo lavanco (Podiceps cristatus), o el Pato colorado (Netta rufina), el ánade friso (Mareca strepera) y el Silbón europeo (Anas penelope). Otros, como el Ánade azulón (Anas platyrhynchos), el martinete (Nycticorax nycticorax), o el peculiar calamón común (Porphyrio porphyrio), con sus brillante plumaje azul y sus largas patas coloradas, podrá observarlo prácticamente todo el año. Además de las acuáticas, hay otros grupos de aves que podrá observar durante el recorrido, como los vivaces y cantarines insectívoros o las majestuosas rapaces.

El quinto observatorio marca el extremo este del itinerario (“Aviario 2”). Regresando sobre nuestros pasos, en dirección oeste, encontraremos dos cruces; a la derecha para llegar a los dos últimos observatorios. Llegando al penúltimo de los observatorios del sendero (“Zapullín”), encontraremos un cartel con numerosas aves de la laguna.

El sendero del Acebuche termina en el observatorio “Porrón”, justo donde se inicia el sendero Lagunas del Huerto y las Pajas, y muy cerca del observatorio del lince ibérico, uno de los pocos lugares del mundo donde podrá observar en cautividad, previa reserva a través del Centro de Visitantes El Acebuche, al felino más amenazado del planeta.

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propio.

Texto: adaptado

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